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Una gripe machaza me condena a permanecer en mi casa en este día, y no podré compartir las lecturas de los amigos.
¡Con lo que me había emocionado la consigna: Un poema para la Humanidad, un poema que dé la vuelta al mundo...!
De todos modos me he pertrechado aquí con varias antologías y páginas impresas de algunas Isla Negra y de forma humilde y solitaria, pero militante, claro que sí, los estaré leyendo, para que den la vuelta al mundo.
Tengo que corresponder a tu poema, en este día, como es debido, en este caso con un poema de un amigo:
Allí va
Allí va,
sobre revueltas crines,
de cara al viento,
atravesando los arenales del silencio.
Allí va,
la palabra,
buscando en el misterio
un dónde sin adónde,
la luz del día prometido
amaneciendo
en el horizonte de unos ojos.
Allí va,
pájaro ebrio de picotear las últimas migas
en la barba de Dios.
Allí va,
su voz tiene la antigüedad del fuego,
grito que despierta
desde el primer hombre hasta la última estrella.
Allí va,
vestida con el oro de su pobreza,
alumbrada por la noche.
La lengua cansada del mar
lame sus pies de arena.
Allí va,
galopando luminosa entre las sombras,
rompiendo las barreras
sucias de tristeza.
Va silbando su canción de dientes apretados,
bajo un cielo sin nombre ni memoria.
Allí va,
la princesa harapienta,
la pobrecita invencible:
la palabra.
Una bala le partió el pecho,
pero ella sigue viva.
Naciendo de la muerte, cada vez,
cada vez muriendo, por más vida.
Sergio Marelli
La Plata, 1962
Argentina
Del libro Los conjurados, Buenos Aires, Editorial Dunken, 2003
Un gran abrazo
Gloriana
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